Blog gratis
Reportar
Editar
¡Crea tu blog!
Compartir
¡Sorpréndeme!
Letras Ignoradas
De la mano de la musa ensangrentada
16 de Marzo, 2007    CUENTOS

Sobre una toalla nació un bebé


(BASADO EN UN HECHO REAL)

Empuja fuerte provocándome unmalestar en el vientre. Sus huevas peludas chocan con mis nalgas mientras consus uñas desprende trozos de piel de mis tetas. Su tufo a licor y mierda semezcla con el hedor de sus axilas, que se restriegan de vez en cuando contramis hombros a la vez que me besa desesperado. Su excitación es abrumadora,lleva quince minutos encima mío, jamás había soportado tanto. Ahora se yerguesobre mí mostrándome su panza descomunal y ese par de senos masculinos que leescurren cual bolsas de grasa. Todo es vellos enroscados alrededor del ombligosucio, tiene motas y capas de mugre. Sigue penetrándome, ahora agarra mismuslos con sus manos regordetas de busetero y hace muecas con su bigote.

 

Tres horas antes, es decir quinceminutos después de mi llegada a la avenida, Jorge me había recogido luego de sutrabajo, que consistía en recorrer la ciudad de extremo a extremo llevandogente que ni lo miraba ni daba gracias por el favor, que aunque fueseremunerado, seguía siendo una actitud noble y digna de por lo menos un saludo.Esta reflexión no es mía, es suya. Suele darme un paseo en su buseta antes dellevarme al motel. Entonces, mientras él mete la cabrilla y pisa bien elacelerador y otrora el freno, me va contando sus tristezas. Los cueros de lassillas están desgastados e igual de perforados que mi entrepierna, somosinstrumentos parecidos, la buseta y yo. Olemos mal, no discriminamos clientealguno y luego del trajín nos encerramos en un garaje oscuro y frío que nocubre del infierno a nuestras lágrimas. Pero la buseta ya no llora, yo soy laque me empeño en rezarle al corazón, como si éste, al igual que Dios, fuera apreocuparse por una prostituta.

 

Hoy estaba más estresado que decostumbre, según él todo se iba a ir a la mierda por las dulces órdenes delseñor alcalde, ahora con eso del Transmilenio y su continua apropiación de lascalles, sus calles, no tendría en qué ocuparse para mantener a su familia. Estoes duro, saber que me estoy comiendo al papá de unos niños y al esposo de unamujer. También es difícil aceptar que a pesar del mal momento económico quepasan todos los trabajadores serios del país, yo, una puta, le estoy quitandoel pan a esos peladitos y tal vez un vestido a la señora. Pero qué se pone ahacer una si no sabe nada de la vida. Es posible que sepa muchas cosas por laexperiencia, pues el dolor es buen maestro, pero nada de eso me sirve paraganarme los pesos que reúno abriendo las patas. Así que me esfuerzo por ser lamejor en mi, no sé cómo llamarlo, forma de ganarme la vida. La prostitución esel trabajo más honesto, a mi parecer. Yo no robo, no soy corrupta, no engaño,sólo entrego lo más preciado que alguna vez me ufanaba en custodiar.

 

Jorge tenía tres botellas deaguardiente debajo del tablero, destapamos una viendo cómo los faroles de laciudad se nublaban por la lluvia. El anís bajó suave esta noche. Bebimos deltrago sin pensar en la policía o nuestro propio bienestar. Jorge es buenconductor y muchos años de manejar ebrio habían significado un curso intensivodel cual pocos se gradúan. Nos gustaba pasarnos por esas calles prohibidas parala gente de nuestro mundo. Hoy vimos gente feliz, de esos tipos con sacos alhombro y mujeres altas e indiscutiblemente hermosas que se paseaban tranquilossin tocar el suelo con los zapatos. En ese lugar no había un solo feo, o fea. Auna el gusto se le confunde pues no distingue géneros, simplemente todos leatraen. Pero es una belleza exclusiva del exterior, por dentro algunos soninútiles y el resto mala gentes. En caso de una catástrofe, digamos unterremoto, todos correrían hacia la misma puerta, empujándose y sacando delcamino a cuanta gente les estorbara, y así, se quedarían luchando por salir ymorirían todos aplastados. Nosotros en cambio nos quedaríamos quietos, segurosde que ese tipo de finales no es el nuestro. Jorge gritaría de la felicidad porser bendecido con una muerte rápida, yo haría lo propio dichosa de no tener queregalar mi esencia por cualquier centavo.

 

Luego de regodearnos con labelleza de la ciudad nos dirigimos a donde sabemos que los humanos somos todosiguales, el lugar en que lo estéticamente aceptado y lo repudiado son la mismacosa, allí donde la calle es individuo, fuimos al centro. Dejamos la buseta enel garaje de un amigo de Jorge y caminamos agarrados de la mano por la Candelaria. Enla Plaza deBolívar perseguimos palomas y nos quedamos quince minutos contemplando elcielo, que a esa hora ya olía a orines de gamín. Luego Jorge me levantócariñoso, cuidando de no lastimarme, pues, estoy embarazada, y nos dirigimos auna cafetería, quería tomarse un tinto para mantenerse despierto. Allí compréun cigarrillo y recogimos la buseta.

 

Cuando arrancamos destapé lasegunda botella, sólo quedaba un cuncho de la primera y Jorge se lo bebió de unsorbo.  Afuera los tinterillos cansadosse dirigían a las whiskerías de la zona, el armazón de la buseta servía deescudo a la nostalgia de una Bogotá violada que abría sus piernas en la nochepara escapar de su moral diurna. Los ladrones salían de escondrijosresguardados por el anonimato de callejones olvidados atraídos por el olor ajoyas y billetes. Uno de ellos había sido mi hermano, había sido hasta que lomataron de un tiro por andar robando donde no debía. Y allí en la calle, justoencima del asfalto mojado y cagado se juntaban los viejos defensores de unajusticia ciega y pendeja con los criminales jóvenes, los dos adláteres delvicio nocturno.

 

Muchachas como yo nacían delpavimento con sus piernas desnudas que cargaban un cuerpo ajado y melancólico,eran putas ignoradas en el gran burdel que servía como lupanar capital de unpaís de políticos, curas y futbolistas, todos corruptos e hijueputas, y ningunode ellos bueno en la cama. Ellas mostraban sus tetas, negándoles la admiraciónque se merecen. Las chaquetas de cuero rotas en determinados puntos por laagresividad de los clientes se mostraban sudorosas sobre sus hombros, Jorgeaceleró para evitarme mayores tristezas. Él siempre tan lindo. Se preocupabapor los detalles más pequeños, buscaba mi felicidad a toda costa. No se habíadecidido a dejar a su familia porque yo se lo imploré, no soy nadie para acabarcon la alegría de unos niños. Yo no valgo nada como para reemplazar un hogar,además no sabría cómo ser ama de casa, cómo esperar a mi hombre todas lasnoches sabiendo que con el tiempo se iría a buscar otras putas; yo soy unamujer de varios polvos, yo soy esclava de muchos hombres, por lo tanto, no lepertenezco a ninguno.

 

Luego de recorrer las calleshacia el sur de la ciudad y de habernos terminado la segunda botella deaguardiente, Jorge se puso violento, siempre era lo mismo. A cierta hora de lanoche le daba por golpearle a alguien, yo estaba contenta de que lo hicieraconmigo y no con sus hijos. Esta vez fue peor, pues me agarró del pelo parapoderme golpear contra el tubo más cercano. Sangré y luego me abracé a él paraevitar que siguiera pegándome. Se controló y pidió perdón. Allí dentro nosacabamos la última botella, estábamos ya encendidos por el alcohol y comenzó amanosearme. Con sus manos sucias de llaves, monedas y el timón de la buseta meacarició la entrepierna, metiendo sus dedos torpes y bruscos en mi vagina y anocausándome dolor. Le dije que nos fuéramos para un motel, a lo que respondiócon un movimiento de su cabeza mientras eructaba pegado a mis pezones.

 

Caminamos tres cuadras antes deencontrar el motel de costumbre, pagamos lo debido y nos metimos en nuestrahabitación, el rincón de la libertad. Eran las mismas sábanas de siempre, conla misma colcha y cobija. Se desnudó y me ordenó quitarme la ropa. Nos juntamosbajo las sábanas en unas caricias honestas que nada tenían que ver con elnegocio que estábamos concretando. No lo amaba, ni él a mí. Él estabaobsesionado y yo cumplía con mi deber. Pero nos queríamos como se quieren dosamigos, como se quieren dos personas que se saben son sinceras una con otra yse perdonan sus pecados pues saben que cada uno sería capaz de errar como elotro.

 

Usualmente resiste encima siete uocho minutos, nueve a lo sumo. Pero hoy ha aguantado quince minutos de trajínque remueven a ese niño que está dentro de mí. Patea y se molesta por elintruso. Me duele, siento que quiere escapar, quiere huir de ésta, suprostituta madre. Han pasado ya veinte minutos y Jorge por fin eyacula. No sési sea él el padre de mis hijos, pues han sido tantos quienes se han venidodentro que ya para qué me preocupo. Él me ha jurado que se encargará delchiquillo cuando nazca, pero yo sé que no es así. Además, ya lo dije, esto estámuy difícil como para que él se encarte con una nueva boca que alimentar.

 

Jorge se levanta y se viste. Éstees tal vez el peor momento de la noche, cuando el arrepentimiento se apodera demi cliente busetero y decide irse dejando la plata sobre el colchón sinsiquiera un besito de despedida. Es una cuestión moral necesaria, debe sentirseasí para poder seguir viviendo, el día en que crea que no puede faltar a susprincipios deberá suicidarse. Yo me quedo tendida sobre la cama sintiendo cómoa cada instante el bebé quiere nacer. Rompo fuente, mancho las sábanas. Corroal baño con las piernas todavía abiertas por una sensación contraria a lapenetración. No sé qué hacer, nadie en el motel me ayudaría, ni el celador quees vecino mío. Pongo la toalla en el suelo y allí me acomodo agarrándome de lasbarandas de la ducha. Sudo como nunca y todo me duele, ese animal que estásaliendo rompe todo a su paso. Siento que desmayo, pierdo la fuerza, pero memantengo conciente. Ahora un chillido de bebé me emociona, lloro y río a lavez. Es un niño. Se agarra sin fuerza a la toalla. Me incorporo y lo veo debajode mí, mis piernas casi no pueden sostenerse. Agarro el cordón umbilical y lorompo contra el grifo del lavamanos, todo se llena de sangre y el bebé, por unmal tirón, se golpea contra el suelo. Llora con mayor intensidad y lo recojoentre mis brazos sintiendo cómo su piel se abre paso entre el líquido que lorecubre. Sus ojos son hermosos, los abre poco a poco, no hay luz pero logroverlo. Voy a la alcoba. Los rayos de la luna chocan contra la pared opuesta ala cama, allí veo mi reflejo y el del engendro que cargo en mis manos. Esto noes posible. Por un momento alcancé a ilusionarme, cómo pude haber sido tanestúpida. Recorro la habitación con mi mirada y descubro la mejor manera parahacerlo. Dejo el bebé sobre una silla mientras levanto el colchón y lo sostengoen el aire con una mano mientras con la otra deposito al recién nacido sobrelas tablas de la cama. Luego coloco el colchón de nuevo en su lugar, es decir,sobre el ser que ya no llora por la asfixia. Veo cómo se forma un montoncitobajo las sábanas. Con lo que me queda de fuerza me encaramo en la tablaexterior del armatoste y con un llanto satisfactorio me siento sobre esemontoncito y hago presión para que la sangre siga saliendo. Me mancha losmuslos, sale a presión. Es increíble que un cuerpecito de esos ensucie tanto. Mevoy del motel adolorida y pálida. Jorge no me va a volver a ver, yo tampocoveré a ese niño que por un momento quiso ser mi hijo. Todavía me pregunto cómose habría llamado si hubiera tenido el pesar de vivir en este mundo. Tal vezJorge, no lo sé. La verdad es que no es otra cosa que una mancha en el colchónde un motel, como yo, como usted.


ILUSTRACIÓN: COPRÓLALO

TEXTO: COPRÓLALO

Palabras claves
publicado por fernandotorres a las 01:24 · 3 Comentarios  ·  Recomendar
 
Más sobre este tema ·  Participar
Comentarios (3) ·  Enviar comentario
Se encuentra placentero el encontrar a las palabras desprovistas de pulcritud, desprovistas de hipocresía. Las palabras en el sentido de las palabras mismas. Y la miseria retratada acaba por significar una obra de Arte surrealista, pero nada es más cotidiano que una puta, un borracho, y un bebé que apenas suspiró la vida con su muerte. Hermoso.
publicado por La Maga, el 11.09.2009 12:29
Es la primera vez que entro al blog, veo que es una entrada añeja. Pero me resultó hermosa, muy generación beat. Recomendable.
publicado por La Maga, el 11.09.2009 12:30
Es la primera vez que entro al blog, veo que es una entrada añeja. Pero me resultó hermosa, muy generación beat. Recomendable.
publicado por La Maga, el 11.09.2009 12:30
Enviar comentario

Nombre:

E-Mail (no será publicado):

Sitio Web (opcional):

Recordar mis datos.
Escriba el código que visualiza en la imagen Escriba el código [Regenerar]:
Formato de texto permitido: <b>Negrita</b>, <i>Cursiva</i>, <u>Subrayado</u>,
<li>· Lista</li>
SOBRE MÍ
FOTO

Coprólalo

Con la fiereza de un demonio traicionado

» Ver perfil

CALENDARIO
Ver mes anterior Agosto 2017 Ver mes siguiente
DOLUMAMIJUVISA
12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031
BUSCADOR
Blog   Web
TÓPICOS
» ANUNCIOS (1)
» CUENTOS (15)
» POEMAS (4)
» RECETAS COPROFÍLICAS (2)
» VIDEOS (3)
NUBE DE TAGS  [?]
SECCIONES
» Inicio
ENLACES
» El Kibbutz
» Casa de Matacho
» No tenemos afasia
» Censura Oficial
» Circorígidos
» Cuaderno de Notas
MÁS LEÍDOS
» Aplauso rojo
» Dos de febrero de 2008
» El Horla
» El regreso de monsieur Raymond
» El viejo del vestido amarillo
» Miniatura con paloma
» Paja sobre cucarachas en el 610
» El grito cojo
» Sobre una toalla nació un bebé
» VIDEO: Make me bad & In between days, Korn con The Cure
FULLServices Network | Blog gratis | Privacidad