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Letras Ignoradas
De la mano de la musa ensangrentada
17 de Marzo, 2007    CUENTOS

El Horla


El Horla es el hacedor demelancolías. Vino a mí a temprana edad y ejerció su perturbadora influencia sinrecibir en contra oposición alguna. Yo era ingenuo y lo dejé habitar lospabellones de mi mente confiando en que sería de gran ayuda, ahora comprendofinalmente su naturaleza; estos momentos irrevocables traducen ante mi razón elcirco que el Horla ha venido representando y yo me había negado a entender. Masporque comprendo no estoy satisfecho, fue un error permitirle la entrada a tannefasto huésped. Tener pleno conocimiento de su ser, de sus actos y deseos nome vuelve su amo y señor, salvo un mero esclavo tristemente conciente.

 

Como cualquiera de los parásitosconocidos, procura que los primeros días de su estadía sean en lo posible placenteros,aunque saberlo presente significa en sí perder toda tranquilidad digna deevocación. Así el anfitrión pierde cuidado y deja que su invitado juegue a susanchas en sus terrenos; recorra sin decoro las más íntimas habitaciones delalma y la conciencia; invada terco los recodos oscuros de una sórdidainteligencia para dejar sobre las paredes el rastro viscoso de sus babas. Porestas inmundicias, aquél que tan amable ha abierto sus puertas respetando laley del asilo pierde la compostura optando por odiar al amparado, con laperversa seguridad de que cualquier intento por desalojar al Horla de sussagrados aposentos es en principio una empresa fallida.

 

Él llega a conocer el espacio ala perfección manteniéndose indiscernible a los sentidos y razones del señorque lo ha dejado entrar. Algunos han llegado a ver una nube gris y espesa quese diluye ante un espejo, delatando un cuerpo etéreo; otros, perspicaces odementes ven en el Horla una imagen idéntica de sí mismos, como si presenciaranel advenimiento de un destino bicéfalo que terminará en la muerte de uno deellos; de igual manera, hay quienes dan fe de haber sentido la presencia deeste nuevo ser basándose en sonidos de ollas en la cocina, luces que se apagan,ventanas que se abren y otra suerte de percepciones carentes de explicaciónlógica. Se dice que es un ser nuevo, teniendo en cuenta lo relativo que esteconcepto se vuelve al tomar en consideración la vejez del mundo y el universo.Desde que el hombre es capaz de mentir y fabular, ha presentido el advenimientode este demonio, de ahí sus mitologías y patadas de ahogado. Es simple, noestamos solos y no se trata de especies alienígenas extraterrestres, ni tampocode hombrecillos verdes y mariposas con cuerpos de mujer, es una raza ajena atoda ciencia, nuestra mente es incapaz de dominarla y salvo por las artes,expresiones de nuestros miedos y preocupaciones, no hay manera de expresar suexistir.

 

Dejó de parecerme agradablecuando empezó a perseguirme por las escaleras, rezagándose a la mitad yregresando al primer piso provocando ruidos extraños en el estudio. Yo entrabaa mi cuarto muerto del susto, con los pulmones agitados y mis ojos que nopodían desprenderse de la puerta. Estaba seguro de que en cualquier momento ibaa entrar y yo debía estar preparado. Pero nunca lo hizo. Sin embargo, seencargó de violar mis sueños, colmando mis noches de pesadillas sangrientas ydespertares angustiosos. Lo vi una vez en uno de esos sueños, era un viejomoribundo de cabellos blancos y ojos enrojecidos que me señalaba sólo a míentre una multitud de danzantes desde su palco negro e inhabitable. Se aprendea convivir con el miedo, presentando al Horla la oportunidad de tomar porasalto nuestra existencia. Se sienta en el trono de las acciones y fidelidadespara reinar su imperio conquistado. A veces creemos que podemos derrotarlo,pues como viene y va, sufrimos esos espasmos de heroísmo que suelen llegarluego de la tristeza y la derrota. Pero tan imposible como separar al bien desus perversiones, es inútil batallar en contra del Horla.

Como dije, viene y va. Lefastidia vivir siempre con nosotros y de seguro vagará por las infinitas costasde la miseria del mundo mientras sentimos un respiro por su ausencia. Cuandovuelve, una presión invade mi pecho y acongoja mi alma. La sensación deesclavitud retorna de su exilio amado y unos grilletes se vuelven a instalar enmis muñecas. Entonces en mi mente se fija una imagen que no puedo remover, esun rostro añejo, lacerado, de coloración amarillenta; no logro ver sus ojos,creo que el día en que pueda hacerlo será mi final. Pero sus dientes se mepresentan cual plateados y ennegrecidos son. Hay peste en su aliento y sulengua acaricia las inmundicias que cuelgan de su dentadura podrida. Parecetener una capucha replegada y detrás veo un campo de muerte repleto decadáveres.

 

Él está conmigo y ya no medejará. Debo esperar el momento de locura para antes de perder totalmente eljuicio, morir por voluntad y no por sus designios. No imagino las cosas que meobligaría a hacer una vez se haya apoderado aparte de mi mente y conciencia, demi integridad y voluntad. No sería yo distinto a esos locos miserablesencerrados en una blancura tranquila y vomitiva. Inconscientes animalesobligados a esperar el momento de su muerte con golpes de cabeza sobre paredes,dientes mordidos, carreras desesperadas y pequeños vasos desechables conpíldoras acompañados por un vaso de agua. Antes que ese mezquino final prefieroel suicidio. O la muerte asistida. He solicitado a un amigo cercano en quiendeposito gran confianza, que muy a su pesar acabe con mi existencia porcualquier medio en el instante mismo en que la cordura parezca abandonarme.

 

No quiero darle al mundo otrobardo de infortunio. Sin duda empezaría a matar en su nombre, proclamaría laexistencia del Horla como lo hicieron con su antecesor, entonces en lugar detomar mi lugar, él suplantaría a Dios. Yo que converso con los hados negrosdebo confesar que su influencia en mí comienza a asustarme. Es mi antípoda, miNémesis y se hará cargo de mi funeral incluso si yo mismo me tomo la labor deejecutarme. Pero por ahora, mientras mis dedos todavía hablan, esfuerzo mivoluntad y comprometo a los principios, aunque falsos, a mantenerse firmes ensu actitud arrogante esperando por ese último respiro de humanidad, que huiráalborozado lejos de este cuerpo maldito, ya flácido sobre un lecho de moscas.


BASADO EN LOS CUENTOS DE GUY DE MAUPASSANT Y JULIO CORTÁZAR DEL MISMO NOMBRE.

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publicado por fernandotorres a las 14:27 · Sin comentarios  ·  Recomendar
 
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