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Letras Ignoradas
De la mano de la musa ensangrentada
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03 de Febrero, 2008    CUENTOS

Dos de febrero de 2008





Saludos desde la trinchera, ayer mataron a Garganta Apestosa. Le diopor devolverse por el cepillo de dientes que había olvidado en elcampamento sur. Yo no vi pero sí escuché. Un disparo de ésos que seanuncian desde la primera borrachera en cualquier barrio de una ciudadborrosa salió de entre la hierba y lo tumbó. Le dio en el corazón. Esolo supe cuando llegué al lugar donde se había desplomado. Pus de Diosesme cubría con su AK-47, Renato Salvacaños con su rifle de precisión.Como ustedes, habría metido el dedo por el agujero, sólo para teneralgún recuerdo de piernas abiertas y dedos húmedos en alguna whiskería,con la diferencia de una cara no de placer y un líquido más espeso yoscuro. Garganta trató de decirme algo, pero para evitar el drama lecerré la boca. Al parecer, Pus de Dioses dio con el tirador, cesó elfuego y pude levantar el cadáver con la dignidad que merecía. RenatoSalvacaños partió con una tropa de diez hombres en busca de losmiembros restantes del enemigo.

Fue una sorpresa, como las que nos han sabido dar estos últimosmeses. Debe haber algún soplón por aquí. De pronto era GargantaApestosa y el cepillo de dientes se le presentó a la huida como suúnica oportunidad de redención. Aquí hasta una cagada nos habla en losmomentos más cruciales. Pareciera que necesitamos contacto con algo másgrande que estos uniformes, las balas y el vil metal con que noscastigamos mutuamente. Estábamos viendo unas revistas que había traídoMancha Triste de La Capital, lo habían citado a un juicio militar porhaberle devuelto una cachetada al comandante. Le devolvió la cachetaday cinco balazos en la boca. Pero resulta que el capitán, luego derecibir el golpe merecido, había desenfundado su arma de dotación, porlo que el veredicto fue defensa personal. Defensa personal cinco vecesen la boca. Entonces camino al cuartel paró en el quiosco La últimamierda y nos compró varias ediciones de Playboy y Bizarre. Yo creía queya no se conseguían ejemplares de la última, a menos que uno tuvieramucho dinero para mandarlas traer del extranjero. A Jeta 'e Mango letrajo tres números de Paris Match, a Renato una colección de Número.Ésos dos leían mientras en un grupo numeroso y tibio, los demásarrugábamos las tetas de papel de rubias y asiáticas en posiciones yamemorizadas, pero siempre estimulantes. Sin proponerlo, había turnospara venirse. Ahí se veía quién aguantaba más, a quién le hacía másfalta, quién hacía mucho tiempo no tenía permiso de ir a un pueblo. Devez en cuando alguien se permitía una maricada y le aceptaba al de allado una ayudita. Cuando pasaba, los demás callábamos, pensábamos queya lo habíamos hecho o que nunca lo haríamos, ni por el putas. Perohabía una especie de aceptación bochornosa en el acto que me ponía allorar. Por lo regular se me venían primero las lágrimas que lablancura de la ausencia.

A veces Jeta 'e Mango dejaba su revista para reírse con la escena.Grajo Seco meneándosela a Toro Enjuto, Garganta Apestosa cerrando losojos y apurando el paso, unos cuantos magreándose indiferentes,distraídos. Y yo, llorando con una mano rodeando una pija asustada. Alfinal nadie se hablaba, ni siquiera los dos maricones que no aguantaronlas ganas de complacerse. Cada uno para su chinchorro. A mí me tocabaguardia. Pus de Dioses, uno de aquellos indolentes que nunca pudoeyacular, se ofreció a acompañar. Yo le dije que prefería estar solo.Me llevé la Playboy en cuya portada una vieja de tetas descomunalesjuega con un aparatico en su pubis, a ver si podía disfrutar sinvisiones trágicas. Renato Salvacoños no aceptó mis negativas y seacercó a contarme un artículo sobre Simone de Beauvoir. Si no tienebuenas tetas no me interesa, pensé, pero cómo callar a Salvacoñoscuando se inspira y comienza a criticarlo todo, a destruir el mundo ysus intelectuales. Yo no entiendo de eso, le dije. Déjeme con mis niñasque ellas no se complican tanto. Renato me miró como suele hacerlo contodos los de la cuadrilla cuando se jartan de sus lecciones. Como ratasinmundas, cosas menos que animales que padecen de ignoranxia, con x,que parezca una enfermedad incurable. Se fue sacudiendo la revista enel aire y quejándose con el calor de la selva.

Me senté sobre una piedra libre de alimañas selváticas y bajé lospantalones, para contemplar ese miembro sudoroso retraído sobre lapierna derecha, enfermizo. Me dio pena molestarlo. Encendí uncigarrillo a pesar de la prohibición. Si le pillan la ceniza prendidase lo pueden bajar gran güevón, decía el comandante, que ahora esrecordado como Jeta 'e Plomo. Hay quienes odian fumar en el calor, yoera uno de ésos hasta que me encomendaron a esta cuadrilla. Yo ya no losiento, salvo al medio día y si estamos avanzando, cuando el sol estáencima y lo agarra a uno a patadas. Voy por la mitad del chicote y megustaría tener la pose de alguien que piensa y reflexiona con uncigarrillo en medio de la selva. Se me ocurren una serie de temas sobrelos cuales podría meditar. Pero ninguno me convence, no sé mucho denada como para pensar al respecto. Cuando apagué el cigarro contra lasuela de la bota escuché un ruido extraño proveniente de atrás. Hojasrompiéndose, ramas quebrándose contra el suelo. Alguien caminaba. Mesubí los pantalones, pues había estado fumando con la tripita al aire ycorrí al campamento. El resto ya lo saben. Jeta 'e Mango prefirió quelo mataran leyendo su revista, Garganta Apestosa escogió su castigo yRenato Salvacoños vio la oportunidad de intelectualizar su sed desangre y venganza. Por ahora no han regresado, pero todos sabemos que aellos no los mata nadie. Nos va a tocar enviar un comunicado a LaCapital solicitando nuevos soldados. ¿Quién carajo reemplazará aGarganta? Ojalá sea alguien como yo, hacen falta espejos en la selva.Escribiré pronto, no se olviden de mandarme cigarrillos y la crema parala infección, que cada día se pone más fea. Es posible que me denpermiso en un mes, así que habrá que planear una reunión, quieroembriagarme. Muchos besos a La Hermosa, y abrazos a los demás,esperemos que no me maten como a Garganta. He decidido quemar las cosaspor las cuales querría devolverme en un ataque sorpresa. Se caminamejor ahora.

Un saludo.
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publicado por fernandotorres a las 01:17 · Sin comentarios  ·  Recomendar
 
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