
Sedespertó a la media noche y fue directo al escritorio. Estaba en boxers ydesnudo de la cintura para arriba. Unas medias negras protegían sus pies,cargaban con el particular olor de los hongos producidos por el sudor. Por másque lo intentase, no podía ignorar cuando la piel de sus axilas se pegaba porel calor, así como el olor que venía del suelo, de sus pies. Sin embargo, pusouna hoja en la máquina y comenzó a teclear. La pista de plástico escalonada queservía de teclado estaba hirviendo;... Continuar leyendo