
Y aún así sigues saliendo, la
fiebre te calienta la piel, tus ojos no estallan por pena y tu garganta arde
como la cerilla que estás encendiendo, ¿qué haces? Todavía sales por un mustang,
ese rojo que es tan fuerte. El fósforo se apaga a cada instante, claro idiota,
no ves que está lloviendo. No te detienes, tu pelo largo ya te cubre la cara,
húmedo y pegajoso por las intensas gotas que siguen cayendo y cayendo. Por fin encendió.
El papel se adhiere a tus labios mientras el humo, como que exprimieras frutas,
sale del cigarro hacia tu boca, juega con la lengua y acaricia los dientes para
llegar finalmente a tu garganta, termina de quemarla y va a parar en los
pulmones. Hasta allá no lo sientes, ¿o sí? Qué me importa, dirás, lo que siempre
dices cuando te pregunto algo así. Que la vida ya está jugada, que no vale la
pena ser un mierda más, que al fin y al cabo ya somos todos hijos de puta, qué
más da, para colmo es verdad. Eres feo y lo sabes, así que no mires a esa mujer
al otro lado de la calle, no le interesas tú, es el cigarrillo, ¿no lo
entiendes? Estará pensando si preguntarle a ese mechudo si tiene fuego, lumbre
o candela, como quieras, para saber que no va a venir. Buenas tetas, ¿no? Y ese
abdomen, la cara no aguanta mucho, pero de todas formas la tapas con la
almohada y estuvo, problema solucionado. Pero no jodas, que ella ni siquiera te
va a mirar para escupirte; te crees muy socialista, comunista, fascista o
capitalista, ¿a quién le importa? Por lo menos a ella no, y ya vale nada, aquí
estás de nuevo fumando ese caballo porque ni tienes para un lucky, ni te
aguanta la bravura para un Peche, así que no jodas. ¿A quién le importa lo que
pienses? No seas iluso, para qué tanta imagen, tanta farsa, tanta palabra
imbécil, para nada, sólo para satisfacer tus más insulsas y egoístas intenciones,
que es lo único que tienes, así sólo quedas contento tú, y para qué, si ni
siquiera estás contento. ¿Sí ves cómo toses?
No será por el deporte, ni tampoco por rezar mucho, ¿por qué no lo
dejas? ¿A qué te sabe ese humo de filtros desgastados y papeles con arrugas?, a
nada pienso yo que no soy nadie, pero qué sé yo, siempre me dices que es algo
inexplicable, que es tu manera de controlar el destino; así estás completamente
seguro de qué es lo que te va a matar. Allá tú idiota de mierda, allá tú si
sigues llamando tanto a la parca. ¿Sabes qué creo? Que quieres morir pronto
para no tener que aceptar cuando viejo que fuiste un fracaso. Eres tan perezoso
que prefieres irte ya y dejar que otro corrija tus libros de porquería para no
hacerlo tú, vete al carajo, pendejo de mierda, allá con tu mustang, marlboro o
lo que sea, con libros también si quieres, a ver si allá la lluvia cae menos
dolorosa o el humo sabe menos a mierda.
|